En el corazón de la Costa Vicentina, entre el Atlántico y las agrestes colinas del Algarve, un pueblo renace tras haber elegido una nueva vida. El pueblo de Pedralva no es solo un destino, sino un reencuentro con lo esencial: naturaleza, silencio, autenticidad.
Una vez abandonado, fue restaurado casa por casa, piedra por piedra, respetando sus orígenes. Hoy, es un pueblo vibrante donde la tradición y la comodidad conviven en armonía. Aquí, olerás la leña, sentirás la sal en el aire y experimentarás el ritmo pausado de los largos días. Te sentirás presente.
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